1/26/2009
1/13/2009
Los últimos días de un fumador
En la práctica, hoy ya es Martes 13, pero como aún no me he acostado para terminar el Lunes 12, sigue siendo este día para mí. Es una percepción que siempre he tenido: el día no se rige según lo horarios de la Cenicienta, que a las doce suena la campana y la carroza vuelve a ser calabaza... El día se acaba cuando te vas a acostar. Independiente de si sean las diez de la noche o las nueve de la mañana. La gracia de este pensamiento es que te permite, por ejemplo, que las fechas interesantes duren más de lo que normalmente durarían, llamando fecha interesante a algún evento que te llama la atención por el motivo que sea.
Pasadas ya las fiestas de fin de año, para mí el evento interesante, si así puede llamarse, es el cumpleaños. Evento nunca ha sido, porque esto de nacer en Enero en el Cono Sur implica que tu cumpleaños pasa sin pena ni gloria entre las vacaciones de verano, no hay nadie en tu ciudad y si decides celebrarte te arriesgas a que el quórum sea bastante menor al esperado. Tantas veces que me pasó de chico... Hubo uno en que sumado el cumpleañero, o sea yo, los invitados no superaron los dedos de una mano. Lo pasamos bastante bien en cualquier caso, pero fue uno de los cimientos de que tenga fobia a intentar celebrar masivamente aquella fecha.
En 14 días más (en realidad ahora 13) cumplo la no despreciable edad de 25 años. Nada interesante, si no fuera por el detalle que desde que empecé a fumar, hace unos 9 años, juré personalmente que a los 25 lo dejaba. Todo hubiera quedado ahí si es que no se me hubiera ocurrido transmitir públicamente a quien preguntara que efectivamente a los 25 lo dejaba. En el minuto parecía tan lejos... Por lo mismo ahora, a pocos días de cumplir la fecha límite, estoy más que mentalizado con intentarlo. De hecho, creo que estoy tan sugestionado con mi propio alarde sobre el tema que me va a resultar, aunque no me tengan mucha fe. Por eso, este próximo cumpleaños promete destacar entre cualquiera de los anteriores, y me ha dado pie para volver a aparecer por estos lares después de una larga ausencia.
Con el espíritu de lograr este cometido, oficializo el compromiso públicamente, y les pido a aquellos que cotidianamente conviven conmigo que me tengan paciencia, que no auguro buen humor a partir del 27 de Enero... Mientras tanto, a ver si termina el bloqueo creativo y aprovecho mi tiempo de exitoso desempleado pasando más seguido por acá.
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10/31/2008
Rancherito
Tal vez algunos de ustedes se pregunten dónde estoy ahora mismo. Originalmente, hoy 31 de Octubre debería haber aterrizado en Arturo Merino Benítez, según preveía mi plan de viaje. Sin embargo, una que otra cosa me han llevado a aplazar mi regreso unos días, previo paso por las oficinas de Lan en México, y el pago de una multa por el cambio de fecha, que más bien es como una multa a tu nivel de indecisión. Nada excesivo, pero doloroso en cualquier caso. Pero bueno, vale la pena porque me va a oermitir presenciar un evento mexicano de lo más curioso: el Día de Muertos. Como todavía no empieza, no se muy bien de que se trata, pero una serie de datos prácticos indican algo de lo que se viene:
- Las panaderías mexicanas, que normalmente venden enormes variedades de pan corriente y dulce, ahora ocupan casi el 90% de su espacio en comercializar el Pan de Muerto, una especie de queque con sabor a naranja que por encima tiene unas franjas simulando huesos.
- En todos los puestos de la calle y también sitios más elegantes venden calaveritas dulces en todas sus variedas: de azúcar, chocolate o cubiertas de sésamo (ajonjolí por estas latitudes), con un papelito en la frente para que le pongas el nombre del muerto a quien recuerdas.
- Por las calles el color oficial es naranjo fuerte un poco amarillento, debido a la cempasúchil, flor característica de esta época, que se usa en las ofrendas que se le hacen a los muertos.
- En la oficina pusieron una ofrenda simbólica, en una mesa rodeada de papel picado alegórico y cubierta con pétalos de cempasúchil, pusieron calaveritas con los nombres de todos los trabajadores de la empresa, velas y vasos de agua. Como ninguna de las personas que las calaveritas representan está muerta, más que de tradición es un poco chacreo de la tradición, pero alegra el lobby de la oficina.
Por ahora son los datos que puedo entregar al respecto, que no he visto más. Después del fin de semana, espero ser un experto en esta tradición, a ver si implantamos algo así en Chile... Pero bueno, era otro el tema que quería tocar hoy. Alguno recordará que a pocos días de mi llegada tocaba aquí en México Blonde Redhead, y que estuve transmitiendo de las ganas que tenía de ir a verlos. Pues no hubo caso. Es que las matemáticas no estaban de mi lado. El Teatro de la Ciudad, donde tocaban, tiene capacidad como para mil personas. En el DF viven como 20 millones. O sea, con que el 0,005% de la población de la ciudad estuviera interesado en ir, me quedaba sin entradas. Así fue. Y así ha sido con la mayoría de los conciertos a los que he querido asistir aquí. Se acaban las entradas, o justo ese día no estoy en el DF, o el caso más lamentable, como el que acaba de ocurrir con Foals, es la cancelación del concierto a última hora.
Pero bueno, la cuenta sigue siendo a favor. Tuve la oportunidad de ir a ver en vivo y en directo, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México a... Vicente Fernández! Yo me quedé igual cuando Gustavo me anunció que tenía entradas para el evento, y me daba un plazo de pocos días para aprenderme alguna canción. No computé muy bien la fecha, así que de aprender algo, difícil. Así que me presenté en el Auditorio a ver la actuación de este personaje, del que poco y nada sabía yo, tratando de ignorar que musicalmente, la ranchera nunca ha sido lo mío.
Lo que me esperaba... Como a la hora veinte, después de unas 20 canciones, se pegó un solo al final de esos que se quedan mucho rato con la misma nota y la gente se emociona y aplaude y bla bla bla. Ovación de pie, y yo conforme, esperando que se prendieran las luces y nos retiráramos del local. Que equivocado estaba... El show duró 3 horas, en las que debe haber cantado como 40 o 50 canciones, de las que yo conocía 3, que más encima fue las últimas que cantó. Yo a esas alturas no quería más guerra, y por mucho que hubiera podido corearle "El Rey", ya no tenía la capacidad mental. Es que "Chente", como lo llaman los fans por aquí, tiene una única premisa sobre el escenario: mientras la gente le siga aplaudiendo el sigue cantando. Y cumple... De hecho, yo creo que al final lo cortaron, había gente que ya se estaba yendo pero el general no dejaba de aplaudir y pedir otra.
Pero claro, en las condiciones que estaba él, quien se iba a querer bajar del escenario... Amy Winehouse en Lisboa es una alpargata al lado de este señor, al cual le hacían llegar al escenario periódicamente vasos con alguna bebida alcohólica, que no confirmamos que es, pero que según nuestras especulaciones podría tratarse de whisky o tequila. Tal vez ambas. Y no sólo eso, sino que dos o tres veces del backstage sale un señor con un cigarro prendido para llevárselo al cantante, que aprovecha espacios mudos o instrumentales para echar una bocanada de humo. Todo esto en un lugar cerrado, donde está prohibido fumar según la nueva ley mexicana. Pero Chente, en su calidad de ídolo de masas, debe estar por sobre la ley. Y a nadie parece importarle demasiado, los vítores se suceden desde cada rincón del Auditorio.
A partir de la mitad del concierto albergué la esperanza de que eventualmente el público quedara conforme y no le pidieran más canciones. "Ya están llenitos?" pregunta Chente y la gente no se cansa de gritar que no, pidiendo más y más. Y aunque esto aumentaba mi nivel de desesperación, hay que reconocerle al señor que tiene una voz bastante impresionante, y la vitalidad de que a sus años aguantó un concierto de tres horas sin perder el ánimo ni la atención del público menos uno, que ya escuchó suficientes rancheras para "llenarlo" el resto de su vida.
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10/22/2008
Entra por los ojos
En vista de que lo último publicado ha sido pura letra, hoy me inclino por algo más visual. He aquí una recopilación fotográfica de esas que no se pueden taggear en el Facebook. La muestra no tiene título porque no se me ha ocurrido nada, acepto sugerencias.
Manifestación en la Secretaría de Educación
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9/26/2008
Y quedaron dos
Así es... Ayer dejamos a Marta, entre muchas lágrimas, en el Aeropuerto Benito Juárez, con destino a Amsterdam, con destino a Berlín, y finalmente con destino en taxi a Poznan. Ya se nota su ausencia. Además, hoy celebramos el natalicio número 23 de la Xixi, así que desde la distancia se le saluda y desea un buen día!
Pero bueno, mi desaparición en estos últimos días ha sido debido a la intensa agenda de la Cumbre, que desde que pisamos el DF, de vuelta del road trip por el sur, las actividades han sido día y noche. Ahora ya me tomo un respiro para contarles, por ejemplo, sobre las actividades de festejo de las Fiestas Patrias de Chile en México. Fuimos invitados a una recepción en la Embajada el 18, cuando todavía nos recuperábamos de las celebraciones de la Independencia mexicana. La verdad, me levanté sintuiendo que ese día no estaba como para trotes, que la Cumbre, con todo lo que implica, empieza a pasar factura.
Todos seprepararon bastante para el evento. La verdad, se podría decir que estaban bastante más emocionados que yo. Gustavo y Adri se pusieron sus mejores galas para la ceremonia. Como era en la tarde, con terno clarito y demases. Marta se trajo un vestido apropiado desde Polonia, y temprano en la mañana partió a una peluquería del barrio. Pobre, lo que tuvo que sufrir... Al parecer el peluquero, que misteriosamente se sabía su nombre, era incapaz de entender lo que Marta quería que le hiciera. Además, patudo él, intentó cobrarle más por el "lavado de pelo", que en realidad fue que le echaron un chorro de agua con un jarro. Como sea, Marta llegó de la peluquería, y ya lista y vestida me despertó para que me engalanara yo también, que la invitación era a las 13:30. Mi último corte de pelo fue hace dos meses, con lo que ya está bastante crecidito, y como aún no me adhiero al club-gomina, había poco que hacer al respecto. Estaba listo para afeitarme un poco cuando descubro que la máquina se descargó, lo que sumado a que dejé el cargador en Santiago, me dejó con una pinta bastante poco diplomática. Pero bueno, por lo menos los otros 3 estaban bastante presentables.
Calculamos salir a la una para llegar como a un cuarto para las dos. Llegaríamos quince minutos tarde, pero correctos. Gustavo insistió además en que siendo chilenos, todos iban a llegar tarde. Es posible. El tema fue que el tráfico nos jugó una mala pasada... Es que cuando se habla de tráfico en el DF hay que entender que probablemente hay pocos sitios en el mundo donde el tráfico sea como esto. Por alguna razón, estaba cortado Viaducto Tlalpan, así que hubo que dar más vueltas de las programadas. Avanzamos a vuelta de rueda la mayor parte del camino. Yo dormí y todo en el auto, pero despertando me doy cuenta que no habíamos avanzado nada. En fin, llegamos a las dos y media, una hora tarde, a buscar estacionamiento. Gustavo intenta acelerar el proceso diciéndole a un guardia que trae al sobrino del embajador. Me dio tanta vergüenza que el guardia seguro se lo creyó, así que logramos estacionar relativamente cerca y entrar al evento. Ya no había badie recibiendo, claro está. Un señor me pide la invitación. "Ehhhh, no la tengo", respondo. Es que nunca me llegó una invitación impresa, pero el no tenía por qué saberlo. "¿No la trajo o no la tiene? ". "Ah! No la traje" miento, "pero estamos en la lista..." suplicando que efectivamente sea así. Felizmente así es, y hacemos ingreso al evento.
La casa es impresionante. El evento es en el patio, debidamente encarpado, y está repleto de gente. Escucho acento chileno en el aire y me da una curiosa mezcla entra nostalgia y desconcierto. Busco a mi tía, la que amablemente nos invitó, para saludarla ypresentarle a la comitiva de la Cumbre. Imposible encontrarla entre tanta gente. Los otros tres deciden que tienen hambre y se van a hacer la cola para el buffet. Marta, sin darse cuenta, se cuela en la fila. Me pongo muy nervioso. Los mexicanos, correctamente, se ponen al final. Los dejo en la cola y me doy una vuelta a ver si encuentro a la tía. Pero en vez de encontrarla, me encuentro con la barra, donde sirven variedad de vino chileno en copas enormes. Me llevo un copón y voy a buscar a los chiquillos, que ya están parados por ahí comiendo panqueques de salmón. No sé por qué motivo, sigo muy nervioso y sin ganas de comer. Pero ya entrado el vino, empiezo a relajarme. Pasan señores ofreciendo empanadas, a los cuales Marta y yo perseguimos para comernos una y otra.
Y en eso estaba, con vino, empanada y cigarro en mano cuando escucho que me llaman. Mi tía me encontró! Al parecer hubo discurso, himno de Chile y demases, pero nos perdimos todo. Me cuenta sobre los famosillos chilenos que andan por ahí. Resulta que la crema y nata de "Rojo, Fama Contra Fama" o reside o ada de pasada por aquí. El Rafa está haciendo un programa acá tipo Operación Triunfo, pero según me explica Gustavito, en un canal de bajo presupuesto "muy chafa". Ahora que vi el programa, entiendo a que se refería. Pasean por ahí también Monserrat Bustamante y Daniela Castillo. Me imagino que son muy amigas, porque parece que se han metamorfosizado, a lo lejos parecen iguales. Los chiquillos insisten en que les presente a las famosas, pero paso absolutamente. Ya me veo diciendo "Hola Daniela, tú no te acuerdas de mí, pero nos conocimos en la casa de la Jesu" o algo por el estilo y me siento idiota, así que no les cumplo el deseo...
Una banda toca canciones latinoamericanas y Marta se mueve al ritmo del compás. Lamentablemente es la única, que parece que la gente diplomática no baila en estos eventos. No se quien será toda la gente presente. Hay mucho chileno civil, seguro empresarios, también militares extranjeros, monjitas y uno que otro con pinta estrafalaria que seguro es artista. Un joven presente observa a Marta, lo que motiva unaexplicación del concepto"cambio de luces" a los chiquillos. Marta, que es polaca y aprende rápido, lo aplica con otro joven de su gusto, pero éste se retira pronto de la fiesta. Fue muy rápida, al parecer... La celebración transcurre entre más vino y empanaditas, y la gente se empieza a retirar. Son como las 16:30, pero como llueve torrencialmente, decidimos esperar un poquito más para salir. A las cinco, nos retiramos de la Embajada para seguir celebrando en otra parte.
Nos vamos a Santa Fe, donde Gustavo nos lleva al Big Yellow, un bar que a esa hora se encuentra lleno de estudiantes de una Universidad cercana. Con nuestras pintas, somos el grupo más raro (y viejo) del local. Pero que más da. Ya entrada la noche, nos vamos a buscar otro sitio y terminamos en el Skybar, cuya principal gracia es estar ubicado en el piso 46 de uno de los edificios más altos de México. La vista es impresionante. Después de un compacto de éxitos ochenteros, el local se transforma en un rave a pequeña escala, con humo artificial inundando la pista de baile y música electrónica a todo dar. Sólo Marta y yo ocupamos la pista, pero a esas alturas ya que más daba. La noche culminó entre risas en el ascensor del edificio, donde nos tomamos unas fotos que nadie recuerda haberse tomado. Cuando pueda, las publicaré, espero. Ojalá sus celebraciones hayan estado a la altura. Viva Chile!
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9/12/2008
Mataron a la Mula
Con incontables kilómetros de carreteras en el cuerpo, hoy me reporto desde Veracruz, el primer municipio de América, famosa por ser una de las ciudadesw portuarias más importantes del Golfo de México, y además por ser la tierra natal de Salma Hayek. Muy interesante. Ulf (el auto de Gustavo) indicó una temperatura de 38 ºC a nuestro arribo aquí, y aunque ya han pasado unas horas y se apronta a oscurecer, no pinta como para que la temperatura baje.
Pero no es de Veracruz de lo que quería comentar hoy, sino de una de las sorpresas más escalofriantes que nos ofreció el estado de Chiapas. San Juan Chamula es el nombre de una localidad chiapaneca a pocos kilómetros de San Cristóbal de las Casas, donde estábamos alojando. Quisimos hacer un paseo mañanero a esta localidad, donde Gustavo prometió unas deliciosas quesadillas a nuestra llegada como desayuno. Además de las quesadillas, no sabíamos que más esperar.
Después de una que otra vuelta por la carretera, logramos dar con el pueblo, donde una serie de niños se nos abalanzó bajándonos del auto ofreciendo servicio de guía turístico (los noños) o cinturones y pulseras (las niñas). Un poco abrumados por tanto acoso, los despachamos (prometiendo volver "ahorita") en busca de las ansiadas quesadillas, para romper el ayuno. Sin embargo, en ningún punto del curioso pueblo las encontramos. Nos ofrecieron una serie de menús de "cocina económica", los cuales Gustavo nos prohibió inmediatamente, y compramos un pan dulce, entre el acoso de más púberes insistentes, prometiendo ver la iglesia y volver a San Cristóbal a comer.
La gracia del pueblo era su Catedral. Una típica iglesia de pueblo, por fuera. Uno de los niños acosadores nos guió en el proceso de la compra de entradas para la iglesia, cosa que en sí me parece absurda, pagar por entrar a una iglesia, pero como no había más que ver, lo hicimos igual, y de pasada contratamos al niño como guía turística. En la entrada de la iglesia, Marta se mostró un poco interesada por los cinturones, y quedó con dos niñas de comprarles a la salida.
Ya adentro, nos informan que no se puede ni sacar fotos ni grabar adentro. Pero de entrada, lo que llama la atención es que el suelo estaba cubierto de hojas de pino, no había banco alguno y los santos estaban puestos alrededor de la muralla como en una gaería del terror. El niño tomó aire y empezó a recitarnos, sin parar más de medio segundo para tomar aire, toda la historia de la iglesia, del pueblo y demases. O era el alumno aventajado de la clase de historia o era lo único que sabía decir, porque en tres minutos se mandó un discurso del que pudimos captar poco y nada, por lo rápido y la falta de un punto seguido o algo así.
De lo poco que nos enteramos, es que el pueblo se llamaba San juan, y que el apellido Chamula venía de su propia lengua, cham signifiba muerte y mula no necesita explicación. En resumen, San Juan de la Mula Muerta. Nos cuenta que en su tradición ellos no van a los médicos tradicionales, sino aquí a la iglesia donde un curandero diagnostica, haciendo uso de una gallina, si la enfermedad se curará o no. Nos cuenta de las ofrendas que hacen, que una vez a la semana viene alguien a hacer misa, que rezan el Padre Nuestro en su idioma, y que lo de las fotos era para no robarle el alma a los santos de yeso de la parroquia.
Pasado el monólogo, procedemos al tur por la iglesia. Ni cinco pasos damos, cuando vemos a un señor agitando a una gallina alrededor de otro. Después de uno que otro movimiento, agarra a la gallina por el pescuezo y la desnuca, ante nuestros impactados ojos. La gallina no sangró, por lo que la enfermedad se iba a curar. No podíamos contener nuestro espanto. La peor era nuestra católica, apostólica y polaca Marta, que no podía creer que se realizaran actos así adentro de una iglesia católica. Y algo de razón tiene, que degollar a un animal y después rezar un Padre Nuestro es una cosa un poco bizarra.
Proseguimos con el "tur" observando como la gente limpiaba pedazos del suelo, para dejarlos sin ramas, pegaban sus velitas en el suelo y traían sus ofrendas. Huevos y Fanta de naranja destacaban dentro de las ofrendas predilectas. Los santos en las orillas estaban como maquillados y vestidos por los fieles chamulas, las caras azules y rosadas, y con espejos colgando, que según nos explican, es para que los santos puedan ver a sus seguidores. El recorrido es bastante espeluznante. A nuestra salida, la gallina sacrificada yace inerte en el suelo, mientras el curandero, vestido de blue jeans, arregla un poco el desorden.
Salimos apresurados, para comentar lo macabro de todo aquello. Gustavo, que ya conocía el pueblo, no había entrado antes a la iglesia, pero la vez que había venido tenían a uno de los santos colgando del cogote en la plaza, al parecer porque no había llovido. Si supiera el Vaticano... Quien sabe el tipo de ceremonia que lleven a cabo cada semana cuando viene el cura, quizás tienen todo ordenadito para que no parezca que el resto de la semana eso no tiene nada que ver con lo que concebimos como una catedral católica...
Como sea, ya afuera, esperan las niñas para venderle cinturones a Marta. Completada la transacción, que las niñas insistían en que pagáramos nosotros y no Marta, aparece otra con cinturones, gritando que ella nos había visto primero. Le recrimina a Marta que dijo que no iba a comprar nada cuando nos bajamos del auto. Marta sólo atina a decir "lo siento", un poco asustada con tanto acoso.
"Eres mala. Ojalá te pase algo" espetó la niña con cara de odio y se alejó con nosotros, con cara de estar echándonos una maldición maya o algo peor. Marta se cpnsuela pensando que no es la primera vez que le dicen algo así, pero sí es la primera vez que es por un cinturón de 750 pesos... Nos subimos raudos al auto en dirección a San Cristóbal, sin retorno posible al pueblo más freak que he conocido en la vida.
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9/04/2008
Cumbre México 2008
Se inició formalmente una nueva etapa de mis ya famosas Cumbres Internacionales Polonia-México-Chile! Marta "Orchata" aterrizó en el DF el sábado pasado para dar inicio a esta cumbre, que si bien podría considerarse la última, que ya hemos visitado todos los países envueltos, nos ha permitido ampliar horizontes para lo que serán las futuras cumbres. Negocios internacionales, billetes de lotería y matrimonios triples han sido considerados como opciones hasta ahora. Todavía no nos decidimos.
Pero bueno, mi ausencia ha sido debido a todos estos hechos, porque una vez que nuestra polaca favorita llegó, emprendimos un road trip que aún prosigue, y que por ahora me tiene instalado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Y yo que pensaba que Chiapas era cerca de Tijuana... Pues no, estoy más cerca de Guatemala que de los gringos, un poco desorientado por tantos pueblos atravesados, horas de auto, catas de mezcal, sol y humedad. Ya pasamos unos días en Oaxaca y desde aquí nos dirigiremos a Palenque, para llegar, si es posible, hasta la punta de la Península de Yucatán. O sea, Cancún! Dos mil kilómetros nos separan, así que quien sabe si lo logremos, pero por lo menos se intentará.
Pero ya de lo visto, ha sido, como era esperable, de lo más insólito. El clima es impredecible, y cambia mucho según te vayas moviendo por el país. Además del clima, cambian los estados, por ende, la gente, los idiomas (aquí hablan uno que parece polaco), lo único que se mantiene es el fervor por la tortilla y el chile, que es lo más transversal por aquí. Prometo volver pronto, con más historias del DF (que quedan bastantes) y lo que surja por aquí.
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8/26/2008
Tex Mex
Madre mía, cuanta razón tenías, pero que equivocada estabas, cuando me dijiste que iba a volver gordo porque acá iba a comer puras fajitas y ketchup. Lo de gordo, seguro que sí, pero difícilmente por comer tortillas de harina o esa dulzona salsa de jitomate (hay que hacer la distinción) a la que mucha gente es incomprensiblemente adicta... Si hay algo que me ha sorprendido es lo distinta que es la verdadera comida mexicana de lo que nos venden en Chile, envasado en el supermercado bajo el absurdo nombre Pancho Villa, y que seguramente no ha pasado por esta tierra ni un eslabón de la cadena de producción.
Mito: El guacamole tiene tomate, pimentones, o algún otro alimento rojo que resalta dentro de la palta. ¡Falso! El guacamole verdadero es puro verde, palta, cebolla picada, alguna hierba que no he logrado descifrar (perejil o cilantro, no me decido todavía) y, por supuesto, ese toque picante pero sabroso que nuestro ají chileno rara vez consigue: el chile.
Igual es raro estar en un lugar donde tu país se llama igual que uno de los alimentos de la canasta básica. Yo sigo hablando del ají, no me sale todavía lo del chile. Es comprensible. Es como si llegara a Santiago alguien proveniente de Marraqueta. Aunque eso en realidad sería todavía más raro, porque si se traslada a provincia se haría un problema con el pan batido o el pan francés... ¡Pobre marraquetano! ¿O marraquetense? ¿Cómo se llaman los nativos de Marrakesh? ¿Tendrán ese problema cuando vienen a Chile? Se me ocurre que el nombre marraqueta puede tener origen allá en el norte de África...
Pero bueno, volviendo a las fajitas y eso, si, se come mucha tortilla acá, pero nada de tortillas paliduchas de harina, sino que tortillas hechas de puro maíz. Como se nota la diferencia... Aparte del color, claro está, el sabor es absolutamente distinto, mucho más rico y alimenticio, que está hecha de verdura! En donde te venden los tacos en la calle, andan con una especie de caja metálica repleta con la masa de maíz ésta, la cual te cocinan en el minuto frente a tus ojos, aplastando la masa hasta conseguir una tortilla perfectamente redonda, la que te rellenan con tus ingredientes favoritos y salsa. Mis favoritos: los tacos al pastor. Es un taco en que la tortilla es muy amarilla y de menor diámetro, como del porte de un cenicero de restorán. Te dan doble tortilla, rellena de carne, cebolla picada, cilantro, piña (opcional) y el toque de la salsa. Delicioso! Aquí se ríen de los atletas mexicanos en Beijing (que a todo esto, sacaron otro oro en taekwondo ¡¿?!) que les preguntan que es lo que más echan de menos. “¡Pus los taquitos al pastor!” (Léase en tono ranchero), cuando acá puede que pasen meses sin comerse ninguno. Es lo que pasa cuando pierdes algo que sabes que tienes...
Comentario al margen: Que mal aprovechada tenemos a la palta allá! Y no es un tema de precio, que cuando los mexicanos fueron a Chile estaban impactados de la cantidad que te echaban en los sánguches, además que prácticamente todos tenían palta entre sus ingredientes. ¿Y para qué más usamos la palta? Pan con palta. Palta Reina. Cortada en cubitos adentro de la ensalada. No se me ocurre nada más. Una vez me comí una pizza con palta, lo más transgresor que he visto, por obra y gracia de mi amiga Toña. Y sería todo. Acá no es sólo ya lo del guacamole, sino que la manejan con un cuidado... La semana pasada comí en un sitio vegetariano, donde me trajeron una ensalada que yo pensé que estaba cubierta con una enorme hoja de lechuga. Meto tenedor para pincharla y descubro que no es una hoja, sino una salsa hecha de palta, tan perfecta que parecía que fuera una hoja sólida... Impresionante! Aquí, la palta me la he comido hasta caliente y flotando en el mayor descubrimiento gastronómico hasta el momento: la Sopa Azteca.
Merece párrafo aparte. Yo la sopa me la tomo porque me la ponen, jamás se me ocurriría expresamente pedirla. Ya si es con un pedazo de pan al lado, bueno, pero para tener algo que masticar, crujiente, y terminarme la sopa mientras tanto. Tampoco es que yo sea Mafalda, aunque me dejaron bastante traumado los últimos días antes de venirme con la “sopa quemagrasas” que se les ocurrió implantar virtualmente de plato único a modo de dieta familiar... Espero que no sigan alimentándose con eso, a todo esto. La cosa es que la sopa y yo no tenemos nada especial. Hasta que conocí de manos de la Sra. Silvia, santa madre de Gustavo, a esta Sopa Azteca. En un solo plato reúne las características del pan con sopa, una sopa crujiente, ya que está hecha en base a tortilla de maíz! La sopa es un caldo medio rojo, probablemente por el chile, con un montón de pedazos de tortilla que no sé como logran mantenerse crujientes hasta el último sorbo, además de tener pedazos de palta y queso de cabra logrando una combinación de sabores de verdad increíble. Sin duda, mi plato favorito en lo que llevo aquí, será difícil destronarlo...
Es curioso que se me ocurra hablar justamente hoy de comida, primer día en que he vivido en carne propia la llamada “Venganza de Moctezuma”... Pensé que había pasado invicto después de más de una semana, en las que no le he hecho ascos a ninguna salsa picante, he comido en la calle, y sólo me he cuidado de no tomar agua de la llave más que para lavarme los dientes. Es más, creo que Moctezuma, al ver que no se la podía conmigo, se alió con el Tío Sam, porque sospecho que lo que me cayó mal fue una pizza que sobró hace unos días y que teníamos guardada en el refrigerador. Es que hasta ayer no teníamos microondas, el cual estrené calentando la susodicha pizza. Se notaba que estaba pasada, pero igual me la comí. Ahora, sin derecho a queja... Y doble castigo, porque acabo de enterarme de una tradición mexicana que desconocía. Como estrené el microondas, pasé a ser el “padrino” del aparato, con lo que tengo que pagar la mitad... Gustavo, tendrá que ser en cuotas, iniciándose el día que encuentre pega!
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Juano
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